Últimas 250 semanas cotizadas: por qué definen tu pensión IMSS Ley 73 (y cómo aprovecharlas)
Hay un dato que resume, mejor que ningún otro, por qué dos personas con la misma vida laboral terminan con pensiones muy distintas: bajo la Ley 73 del IMSS, tu pensión no se calcula con toda tu historia de cotización, sino con el promedio de tu salario en las últimas 250 semanas. Cinco años. Ese es el periodo que el Instituto convierte en la cifra que te acompañará el resto de tu vida. Y este agosto de 2026, el propio IMSS volvió a subrayarlo con una advertencia dirigida a los próximos jubilados: vigilen su salario registrado en ese tramo, porque cualquier caída se refleja directo en el monto de la pensión.
Suena técnico, pero la consecuencia es concreta y muchas veces dolorosa. Personas que cotizaron treinta años con buenos salarios pero que, cerca del retiro, cambiaron a un empleo peor pagado, quedaron desempleadas o se dieron de baja, ven cómo su pensión se calcula sobre esos últimos años flojos —no sobre sus mejores tiempos—. La buena noticia es que este es, precisamente, el punto de la fórmula donde el asegurado sí puede intervenir. En esta guía te explico qué son las 250 semanas, qué acaba de advertir el IMSS, con qué mecánica legal se calculan y cuál es la única palanca legal para elevar esa base a propósito.
Qué son las últimas 250 semanas y de dónde salen
La pensión de la Ley del Seguro Social de 1973 —el régimen de quienes cotizaron por primera vez antes del 1 de julio de 1997— es un beneficio definido: el IMSS te paga una fórmula, no el saldo de una cuenta. El corazón de esa fórmula es el artículo 167, que determina la cuantía de la pensión a partir de dos ingredientes:
- El salario promedio de las últimas 250 semanas de cotización (aproximadamente los últimos cinco años), que fija el nivel de tu pensión.
- El número de semanas cotizadas acumuladas en toda tu vida, que a través de la cuantía básica y los incrementos anuales define qué porcentaje de ese salario recibes.
Dicho de otro modo: las semanas totales determinan qué tan buena es tu tasa de reemplazo, pero las últimas 250 semanas determinan sobre qué monto se aplica. Por eso un asegurado con 500 semanas y un salario promedio alto en su tramo final puede pensionarse mejor que otro con 1,200 semanas pero un salario final bajo. El requisito mínimo para acceder a esta pensión sigue siendo de 500 semanas cotizadas en 2026, más la edad (60 por cesantía, 65 por vejez), pero el requisito no es lo que fija el monto: lo fija el promedio de esos cinco años.
La advertencia del IMSS de agosto de 2026
En sus comunicaciones de este verano, el IMSS insistió en un mensaje que los actuarios repetimos desde hace años y que el público suele descubrir demasiado tarde: el salario promedio de las últimas 250 semanas define el monto de la pensión, de modo que quien se acerca al retiro debe estar particularmente atento a su salario registrado en ese periodo. La prensa financiera lo recogió como una alerta a los "próximos jubilados", y no es alarmismo: es la parte de la fórmula que más gente descuida.
Junto a esa advertencia viene un segundo mensaje, menos comentado pero igual de importante. El Instituto reforzó en 2026 sus revisiones —de periodicidad bimestral— para detectar inscripciones tardías o incrementos salariales atípicos justo antes de tramitar la pensión. Traducido: la vieja idea de "subo mi salario los últimos meses y listo" no solo es matemáticamente ineficaz (porque estamos hablando de un promedio de 250 semanas), sino que además puede activar una auditoría. La estrategia correcta no es un salto de último minuto; es una construcción sostenida de la base.
Cómo se traduce el salario en pensión: la mecánica
Para ver por qué esos cinco años pesan tanto, conviene un ejemplo con números redondos. Supongamos dos asegurados, ambos con las semanas suficientes para una tasa de reemplazo idéntica, que se diferencian únicamente en su salario promedio de las últimas 250 semanas. La tabla es ilustrativa —no sustituye un cálculo con tu Constancia—, pero muestra la relación:
| Perfil | Salario promedio últimas 250 sem. | Base de cálculo (Art. 167) | Efecto en la pensión |
|---|---|---|---|
| Dejó caer el salario | $12,000 / mes | Baja | Pensión sobre una base modesta |
| Mantuvo el salario | $28,000 / mes | Media-alta | Pensión notablemente mayor |
| Elevó con Modalidad 40 | $45,000 / mes | Alta (hacia el tope) | Pensión máxima que su historial permite |
Ejemplo ilustrativo para explicar el mecanismo del artículo 167 de la LSS-1973. Las cifras no son una proyección individual: el monto real depende de las semanas cotizadas, la edad de retiro, la actualización de salarios y los topes aplicables (UMA y cuantía básica).
El salto entre el primer y el tercer perfil no es marginal: en estudios reales, la diferencia entre pensionarse sobre un salario deteriorado y hacerlo sobre una base elevada de forma planeada puede significar duplicar o triplicar la mensualidad vitalicia. Y como es vitalicia, esa diferencia se multiplica por los 20, 25 o 30 años que se vive como pensionado. Ahí está el verdadero dinero de la Ley 73.
El error más común: dejar caer la base en la recta final
El daño casi nunca viene de una mala decisión aislada, sino de una secuencia perfectamente normal de la vida laboral:
- La persona pierde un empleo bien pagado a los 58 o 59 años y tarda en recolocarse.
- Acepta un trabajo con menor salario registrado, o migra a la informalidad, o simplemente deja de cotizar.
- Cuando tramita la pensión a los 60 o 65, sus últimas 250 semanas están dominadas por esos años flojos —o por huecos— y la base se desploma.
Es la trampa silenciosa de la Ley 73: no avisa. Nadie te dice, cuando aceptas ese empleo peor pagado a los 59, que estás fijando la base de tu pensión de por vida. Por eso el mensaje del IMSS de este agosto es tan pertinente, y por eso la planeación debe empezar antes de que esos cinco años se cierren. Una vez que las 250 semanas quedaron con salarios bajos, la única forma de repararlas es seguir cotizando lo suficiente para que el promedio se recupere, y eso toma tiempo.
¿Tus últimas 250 semanas te están costando pensión? Averígualo con números
Con tu Constancia de Semanas Cotizadas calculo tu salario promedio real de las últimas 250 semanas, tu pensión proyectada tal como está hoy, y cuánto subiría si elevas la base con Modalidad 40. Sin lenguaje vendedor: solo la fórmula del Art. 167 aplicada a tu caso.
💬 Consultar por WhatsApp: 55 4346 7195La única palanca legal para subir la base: Modalidad 40
Si las últimas 250 semanas son la variable que define el monto, la pregunta natural es: ¿puedo elevarlas a propósito? La respuesta es sí, y el instrumento es la Modalidad 40 —la Continuación Voluntaria al Régimen Obligatorio—. Permite seguir cotizando de manera voluntaria con un salario que tú eliges, hasta el tope de 25 UMA (en 2026, del orden de $87,982 mensuales para un mes de 30 días). Como ese periodo cae dentro de las últimas 250 semanas, registrar un salario alto durante esos años levanta el promedio del artículo 167 y, con él, tu pensión.
Es la razón por la que la Modalidad 40 no es un "ahorro" en el sentido común: no acumulas un saldo que te devuelvan. Lo que compras es una base de cálculo más alta sobre la fórmula de beneficio definido. Por eso su rentabilidad se mide como el valor presente de la pensión adicional que generas frente a las cuotas que pagas —un cálculo puramente actuarial—. Y por eso su costo importa: la cuota de la Continuación Voluntaria es del 14.438% del salario registrado en 2026 y sube cada año por la Reforma de Pensiones de 2020, hasta llegar al 18.80% en 2030:
| Año | Cuota Modalidad 40 | Comentario |
|---|---|---|
| 2026 | 14.438% | Cuota vigente este año |
| 2027 | 15.528% | +1.09 puntos |
| 2028 | 16.619% | Escalón progresivo |
| 2029 | 17.709% | Escalón progresivo |
| 2030 | 18.800% | Cuota final del esquema |
Cuota progresiva de la Modalidad 40 conforme al esquema de la Reforma de Pensiones publicada en el DOF el 16 de diciembre de 2020. Porcentaje aplicado sobre el salario base de cotización elegido.
Por eso la Modalidad 40 conviene mucho a unos perfiles y poco a otros: quien puede registrar un salario alto y sostenerlo durante buena parte de las 250 semanas suele obtener un retorno excelente; quien solo alcanza a cubrir uno o dos años, o cuya pensión ya toparía contra la Pensión Mínima Garantizada, puede estar pagando de más. La única forma de saber en qué grupo estás es correr el cálculo.
El matiz actuarial que casi nadie explica: salario, UMA y topes
Aquí conviene una precisión que separa un consejo de café de un análisis serio. El salario promedio de las 250 semanas se actualiza conforme a la mecánica de la fórmula para llevar los salarios antiguos a valor comparable con el momento del cálculo —no se toman en pesos nominales de hace cinco años—. Pero la pensión resultante está sujeta a topes: el tope de cotización de 25 UMA y los límites de la cuantía básica del propio artículo 167. Esto tiene dos consecuencias prácticas:
- Hay un punto en el que subir el salario deja de rendir. Si tu base ya se acerca al tope de 25 UMA, cada peso extra de cuota agrega cada vez menos pensión. Elevar por elevar no es estrategia.
- La actualización no es magia. Sostener un salario alto durante las 250 semanas rinde de forma casi lineal en muchos perfiles, pero el resultado exacto depende de tu combinación de semanas, edad y salario. Dos personas con el mismo salario elegido pueden obtener pensiones distintas.
Es exactamente el tipo de matiz que convierte a la planeación de la pensión Ley 73 en un problema actuarial y no en una regla de dedo. La Modalidad 40 interactúa además con la edad de retiro (cesantía vs vejez) y con la conservación de derechos: subir la base sirve de poco si de paso dejas caducar tu vigencia o si el factor de edad te recorta la pensión por retirarte antes de los 65.
Preguntas frecuentes
¿Las 250 semanas se cuentan de forma continua o pueden tener huecos?
Son las últimas 250 semanas cotizadas, es decir, las más recientes en las que efectivamente hubo cotización, aunque entre ellas haya habido periodos sin cotizar. El problema de los huecos no es que "no cuenten", sino que si en ese tramo final cotizaste poco o con salarios bajos, esas semanas de baja calidad son las que integran tu promedio. Por eso conviene revisar tu Constancia de Semanas Cotizadas antes de tomar cualquier decisión de retiro.
Si sigo trabajando con buen salario, ¿ya no necesito Modalidad 40?
Correcto: si tu empleo formal registra un salario alto y lo mantendrás durante los años que faltan para el retiro, tu base ya se está construyendo sola y la Modalidad 40 sería redundante. La Continuación Voluntaria es la herramienta para quien dejó de cotizar o cotiza con un salario menor al que podría sostener. Primero se revisa tu situación real; solo si hay un hueco que llenar, se evalúa el instrumento.
¿Cuántos años de Modalidad 40 necesito para que valga la pena?
No hay un número universal. Como la base es un promedio de 250 semanas (cinco años), mientras más tiempo sostengas el salario alto, más sube el promedio; cubrir los cinco años completos maximiza el efecto, pero incluso periodos menores pueden convenir según tu salario objetivo, tu edad y tus semanas. Es un cálculo de costo-beneficio que se resuelve caso por caso, no con una regla general.
¿Esto aplica también a la Ley 97?
No. La lógica de las 250 semanas es exclusiva de la Ley 73, donde la pensión es una fórmula de beneficio definido. Bajo la Ley 97, tu pensión sale del saldo acumulado en tu AFORE y de las condiciones de la renta vitalicia, no de un promedio salarial. Si no tienes claro bajo qué régimen te pensionas, ese es el primer punto a resolver, porque cambia por completo la estrategia.
¿Puede el IMSS rechazar mi salario de Modalidad 40 por considerarlo atípico?
El Instituto reforzó en 2026 la vigilancia sobre incrementos abruptos y registros de último momento. La Modalidad 40 con un salario elegido y sostenido dentro del tope legal es un derecho, no una simulación; el riesgo aparece cuando se intenta inflar la base de forma repentina justo antes del trámite. Una estrategia bien planeada —salario razonable, sostenido y documentado— no tiene por qué activar objeciones, pero conviene ejecutarla con criterio técnico y no improvisar.
Conclusión: cinco años que valen una vida de pensión
La advertencia del IMSS de este agosto no es burocracia: es la única parte de la fórmula de la Ley 73 sobre la que el asegurado tiene poder real. Las últimas 250 semanas convierten tu salario de cinco años en una mensualidad vitalicia, y esa conversión ocurra a tu favor o en tu contra según lo que hagas —o dejes de hacer— en ese tramo. Quien lo entiende con tiempo puede construir deliberadamente una base alta; quien lo descubre en la ventanilla ya no tiene margen para corregir.
La decisión de si elevar la base con Modalidad 40, cuánto salario registrar y durante cuántos años, no se resuelve con una regla de dedo ni con lo que le funcionó al vecino. Se resuelve con tu Constancia, la fórmula del artículo 167 y un cálculo de costo-beneficio que ponga frente a frente las cuotas que pagarías y la pensión adicional que obtendrías. Es media hora de análisis para una diferencia que cobrarás cada mes por el resto de tu vida.
Estudio actuarial certificado: tu pensión sobre tus 250 semanas reales
Te entrego el dictamen completo: tu salario promedio de las últimas 250 semanas, la pensión que tendrías hoy, y el escenario óptimo de Modalidad 40 para tu perfil —con el punto donde subir la base deja de convenir—. Cifras verificables bajo el Art. 167 de la LSS-1973, no promesas de venta.
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